PUENTES DE PRAGA
Uno de los mayores atractivos de Praga son
los puentes que la cruzan en forma de vetustas y hermosas
arterias que se cruzan y recorren toda la ciudad. Sobre ellos
todavía se escucha el rumor de la historia y de los
muchos sucesos que marcaron la ciudad y a su vez le dieron
una muy peculiar identidad. Cada puente contiene una anécdota
o historia que los habitantes de Praga mistifican cada día
más.
El Puente Carlos, por ejemplo, es un majestuoso
puente flanqueado por estatuas, que cruza el río Moldava.
Fue encargado por Carlos IV en 1357 para sustituir el puente
Judit, del siglo XII, que había sido destruido unos
años antes por unas graves inundaciones. Se finalizó
en 1402 y durante más de 460 años el Puente
Carlos fue el único paso sobre el río en toda
la ciudad. Con una longitud de unos 520 metros, la estructura
fue inicialmente bautizada como el puente de Piedra. La escultura
más antigua es el crucifijo (1657), cerca del extremo
con Staré Mesto. Gran interés despierta la estatua
de bronce de San Juan Nepomuceno (1683), el santo patrón
checo, que perdió su vida en 1393 en las aguas del
Moldava por orden directa del malvado rey Wenceslao IV. Las
vistas del puente son magníficas y las bandas de jazz
amenizan el lugar con sus pegadizos ritmos.
El puente de Zbraslav es el primero que se
sitúa en el territorio de la capital checa desde el
sur. Lleva nombre de "Puente de la Carrera de la Paz"
según la prueba ciclista que recorre el territorio
de la República Checa. Otro puente, que une la orilla
izquierda del Vltava con el barrio praguense de Braník,
suele ser llamado "Puente de la Inteligencia", por
trabajar en su construcción en los años 50 del
siglo XX personas cultas como médicos, filósofos
y juristas perseguidos por el régimen comunista.
El puente de Braník es el puente ferroviario
de hormigón más grande de toda Europa. Sin embargo,
el puente no se utilizaba tanto, los trenes iban incluso por
un solo carril de los dos que tenía. Es por ello que
el puente en la actualidad no está en buen estado.
Otro puente que atraviesa el Vltava se conoce como "Puente
de Barrandov" y enlaza el barrio residencial de Barrandov
con la orilla derecha. Construido en los años 80 del
siglo XX, es el puente más grande de Praga y, respecto
a la corriente del río, también el más
oblicuo. Además se suele considerar como el más
feo.
El Puente de las Legiones, en el centro,
está decorado con diez postes de alumbrado antiguos,
hechos de hierro fundido, de diez metros de altura. Pasa por
la Isla de los Tiradores, donde se organizan grandes bailes.
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