MUSEOS EN PRAGA
Praga tiene el privilegio de ser una de esas
ciudades en donde la oferta de museos es, además de
amplia, muy variada y ecléctica. Sobre todo predominan
numerosos museos relacionados con la historia. A su vez, cuantiosas
galerías de arte completan un circuito realmente interesante
para conocer la cultura checa. Y por si fuera poco, Praga
misma funciona como un museo-testigo de la historia y el patrimonio
cultural de Europa Occidental.
Un buen comienzo podría ser el Museo
Nacional, con sus grandes colecciones de historia natural,
el cual se erige en el extremo su de la Plaza Wenceslao. Fundado
en 1818 es el museo más antiguo de la República
Checa. Posee galerías permanentes como el Panteón,
decorado con grandes bustos de bronce; la sección de
mineralogía; la sección de Zoología;
y la sección de Paleontología. Todas estas salsas
están realmente bien estructuradas con objetos importantes.
El Museo de Cubismo checo representa el movimiento
cubista con sus mejores exponentes. El estilo fue especialmente
fértil en tierras checas, donde afloró entre
1910 y 1920. Se aplicó a todo tipo de objetos, desde
tazas de té hasta sofás y edificios enteros.
Praga es el único lugar del mundo con arquitectura
Cubista. El museo contiene las piezas más interesantes
del movimiento.
El Museo de la Ciudad de Praga repasa la
rica historia de la capital checa. Dentro encontrará
el viajero hallazgos arqueológicos, utensilios de piedra
y cerámica, letreros gremiales renacentistas, cálices
eclesiásticos, porcelana y armas. El Museo del Ejército
posee una extensa colección de uniformes de la primera
y segunda guerra mundial, armas, dioramas y otros objetos
militares que lo convierten en un museo digno de ser visitado.
Pero quizá uno de los museos que el
visitante no puede dejar de visitar es el Museo Franz Kafka.
Dedicado al escritor checo más universal, este museo
permite leer las cartas que escribió y atravesar la
“interminable oficina”, un claustrofóbico
espacio lleno de archivadores, pantallas parpadeantes y teléfonos
sonando sin parar. Al final hay una instalación de
video surrealista inspirada en El Castillo.
El Museo Checo de Música es otra de
las interesantes opciones que brinda la ciudad en materia
de cultura. Este peculiar museo alberga una completa colección
de valiosos instrumentos musicales, desde pianos, clavicémbalos
y organillos, hasta trombones y tubas. En cada sala se puede
escuchar la música de los instrumentos expuestos, algunos
muy poco habituales. En ocasiones se organizan conciertos
en la planta baja.
Si lo que interesa es ver arte contemporáneo,
lo mejo es visitar el Museo Checo de Bellas Artes, que acoge
numerosas exposiciones temporales de arte moderno y donde
encontrarán a los mejores artistas checos del momento
plasmando sus obras en todo tipo de exposiciones.
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