MONUMENTOS DE PRAGA
Praga contiene, sin dudas, monumentos impresionantes
que la convierten en una de las ciudades más hermosas
y más interesantes para conocer. La antigüedad
de sus calles y la mezcla de estilos arquitectónicos
la presentan como una de las joyas europeas que el visitante
no debe dejar de ver. Además, cada monumento de la
ciudad tiene su historia precisa y rica, con la que el viajero
se remontará a tiempos remotos casi sin darse cuenta.
El paso del tiempo ha favorecido a una ciudad que no deja
de sorprender.
En la Plaza de la Ciudad Vieja se vivieron
rebeliones y decapitaciones en el siglo XVII; aquí
se rebelaron contra los alemanes los patriotas en el 1945
y aquí se proclamó en 1990 el retorno del territorio
a la democracia. En la plaza están la Iglesia de San
Nicolás, barroca, de la primera mitad del XVIII; el
palacio gótico de la Campana; la casa Storch; el templo
de San Nicolás, de ampulosa portada; el Ayuntamiento,
y la iglesia de Týn, que es la construcción
gótica más notable de Praga.
El Ayuntamiento de Praga es un edificio de
origen gótico, sede de la administración ciudadana
desde el siglo XIV. El conjunto engloba varias casas. Lo más
viejo está en la zona de la Torre, coronada por un
bello chapitel, desde donde se tiene una hermosa vista urbana.
Tiene unos 70 metros de altura. En la parte exterior se ve
el reloj astronómico, de principios del XV, que tiene
un sistema de autómatas, y pinturas del zodiaco. Es
un elemento típico de las postales de la ciudad.
Uno de los edificios más notables
de la ciudad de Praga es el Loreto, de aires barrocos, obra
básicamente de los siglos XVII y XVIII, centro de peregrinación
mariana. Una leyenda decía que los ángeles trasladaron
a la ciudad italiana de Loreto la casa original de la Virgen,
para salvarla de peligros externos. Sin dudas, una de las
grandes atracciones de la ciudad es el Castillo de Praga,
en cuyos recintos se pueden ver La catedral de San Vito, el
palacio real, la basílica de San Jorge, el palacio
Lobkowizk, y algunas otras zonas cargadas de atractivo, como
el Callejón de Oro, de sencillas casitas artesanales.
En la zona moderna de Praga, cercana a la
Ciudad Vieja, destaca la lujosa Plaza Wenceslao, que en el
Medievo fue mercado de ganados y ahora es centro hotelero
y comercial.
En el entorno de Vltava, numerosos puentes
unen la zona de Malá Strana y la Ciudad Vieja, pasando
incluso sobre algunas islas, una de ellas la Isla Kampa, sobre
la que cruza el puente de Carlos IV, colmado de estatuas a
lo largo de sus 500 metros y con una historia realmente atractiva
y antiquísima.
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