HISTORIA DE PRAGA
Aunque de una historia muy vieja, el arranque
vital de la ciudad es en el año 870 cuando se funda
el famoso Castillo de Praga junto con la imponente Basílica
de San Vito y después cuando en el siglo X se crea
el otro gran castillo, Vysehrad, al lado opuesto del río
Moldava. Esto desembocó en que en ese mismo siglo se
creara el obispado y que al final del siglo siguiente Praga
alcanzara la categoría de capital checa. La ciudad
creció al punto de que en el siglo XII se unieron ambas
orillas con un puente de piedra, uno de los primeros en Europa
Central.
El crecimiento sigue al siglo siguiente en
la Ciudad Vieja y a principios del siglo XIV se fortalece
la ciudad. La importancia de Praga se hace cada vez más
visible cuando se crea el arzobispado y se funda aquí
la primera universidad de Europa Central. El rey checo incluso
alcanza el nivel de emperador y se crea la parte de la ciudad
conocida como Ciudad Nueva.
Sin embargo, cuando en 1415 el rector de
la universidad es ejecutado por supuesta herejía, la
decadencia comenzó con las primeras guerras de religión.
La monarquía debilitada no pudo evitar que al siglo
siguiente el trono cayera en manos de los Habsburgo, cosa
que revitaliza el poder de la ciudad hasta que a inicios del
siglo XVII los nuevos problemas religiosos desembocan en la
Guerra de los Treinta Años con horribles consecuencias
para la ciudad.
Con la recuperación en el siglo XVIII
florece la magnifica arquitectura barroca y en el siglo XIX
emerge un aire romántico y nacionalista que inunda
todas las artes y la vida social y política. A tal
punto, que en 1918 se proclama finalmente la independencia
de Checoslovaquia como nación. Desgraciadamente, poco
duró la soberanía del país pues en 1949
tras el fin de la Segunda Guerra Mundial el estado quedó
controlado por el Partido Comunista, chocando con la tradición
de pensamiento humanista que siempre había tenido Praga.
La gran resistencia llegó en 1968
con la llamada Primavera de Praga, un intento desesperado
de crear un socialismo más humano pero el movimiento
fue aplastado por las fuerzas armadas del Pacto de Varsovia.
Finalmente, con la caída del socialismo, en 1990 vuelve
a haber elecciones libres pero el precio de la nueva democracia
tiene como saldo la división del país, creándose
la República Checa. Arquitectos como Jean Nouvel, Eva
Jiricna, o Ricardo Bofill se han encargado de dar a Praga
una integración entre su edificación tradicional
y una más moderna.
Hoy en día, Praga vuelve a tomar su
lugar como una de las capitales culturales de Europa y el
país cada día tiene mayor integración
dentro de la Unión Europea.
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