CASTILLO DE PRAGA
Dominando el perfil de la ciudad sobre el
río Moldava, el Castillo de Praga es, sin duda, la
joya principal de la capital checa. Este grandioso complejo
amurallado tiene 1100 años de historia y está
considerado el mayor castillo antiguo del mundo. Hay tantas
cosas para ver en él que el viajero podría pasar
el día entero en el recinto, aunque deberá armarse
de paciencia e intentar compartir el espacio con los miles
de turistas que lo visitan día a día, hora tras
hora. Dentro de las murallas del castillo se erige la iglesia
más de la República Checa, la Catedral de San
Vito.
En el siglo IX el príncipe Borivoj
levantó la primera fortificación, que fue ampliándose
en los siglos sucesivos hasta adquirir la mezcla de estilos
arquitectónicos que posee en la actualidad y que le
da el encanto tan afamado ten todo el mundo; desde el románico,
introducido en el siglo XII por el príncipe Sebeslav
I, hasta el art nouveau.
El antiguo Palacio Real, una de las estructuras
más antiguas que se conservan del castillo (1135),
destaca por su magnífico techo abovedado de estilo
gótico tardío. El elemento central de este gran
palacio gótico es el detalle de cada terminación
que posee el gran techo; desde su balcón se pueden
admirar excelentes vistas de Praga. Cercana, se encuentra
la cancillería bohemia, donde tuvo lugar la segunda
defenestración de Praga en 1618; los desafortunados
defenestrados se salvaron al caer sobre una gran pila de desperdicios.
La Basílica de San Jorge es aún más antigua,
del siglo X, aunque fue restaurada en gran parte en el siglo
XIX. La fachada es barroca y aún se conservan restos
de frescos. Las capillas de Santa Ludmila y San Juan Nepumunceno
son realmente espléndidas de admirar.
También es importante que el viajero
visite en el castillo la fascinante Historia del castillo
de Praga, el museo de historia checa situado en el Palacio
Lobkowicz, la colección de arte bohemio del convento
de San Jorge, la exposición de antiguos maestros de
la galería del Castillo de Praga, así como el
Museo del Juguete, la Torre de Pólvora y el Callejón
Dorado. El Jardín Real que alberga el Palacio de Verano,
de estilo renacentista, y el jardín sobre la muralla,
permiten tomarse un respiro y apreciar la naturaleza dentro
del castillo.
El visitante no debe perderse uno de los
espectáculos más importantes del castillo: el
cambio de guardia, que acontece cada hora en la puerta principal,
en Hradcanské námestí, el patio que hay
frente al castillo y que representa una atracción en
sí mismo por ser un amplio espacio asfaltado, y por
estar flanqueado por la ecléctica arquitectura del
Palacio del Arzobispo y el llamativo esgrafiado del palacio
Schwarzenberg.
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